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Cómo armar tu rutina de cuidado facial

La niacinamida, el escualeno, los retinoles, los aceites faciales, las mascarillas son increíbles, pero no te sumerjas hasta que hayas aprendido a nadar.
Antes de llegar a cualquiera de estos productos tienes que encontrar cuál es el cuidado más básico que necesita tu piel. Entiende primero tu piel, su textura, analiza lo que tiene de bueno y cuáles son tus zonas problemáticas, luego aprende a potenciar los rasgos de tu rostro que te gustan e invierte tiempo en encontrar soluciones para tus zonas problemáticas, lee las opiniones de otros personas, pregunta a tus amigos, investiga los ingredientes y, lo más importante, comprométete y dale tiempo a tu piel para que los cambios se materialicen. Quién sabe, tal vez no necesites un sérum de vitamina C para conseguir ese brillo, sino una buena noche de sueño, una buena crema hidratante y ser paciente con tu piel.

Limpiar: La limpieza es la parte más importante y más fácil de tu rutina de cuidado de la piel. No sólo limpia esencialmente tu piel, sino que también refresca tu rostro. Asegúrate de lavarte la cara con un limpiador suave dos veces al día durante al menos 60 segundos para desobstruir los poros, evitar la opacidad y las espinillas que podrían aparecer por la grasa, la suciedad y otros contaminantes en la cara. Además, si usas maquillaje, entonces antes de tu limpiador a, debes limpiar tu piel con un removedor a base de aceite o bálsamo, esto se llama doble limpieza.

Exfoliar y tonificar: La exfoliación elimina las células muertas de la piel en tu rostro dejando un acabado luminoso. El tónico, por su parte, como su nombre indica, tonifica y mejora el aspecto y la textura de la piel eliminando el maquillaje y la suciedad que son demasiado resistentes para el limpiador. Los tónicos minimizan la apariencia de los poros y mantienen el nivel de pH de la piel.

Hidratar: La función de una crema hidratante no es sólo suavizar la piel y tratar la sequedad, sino también hidratarla aumentando su contenido de agua y reduciendo la pérdida de agua natural al formar una barrera sobre la piel. Una piel bien hidratada garantizará que tu base de maquillaje tenga un aspecto bonito. Existen varias cremas hidratantes y puedes decidir si necesitas una de base acuosa, una en gel o una crema hidratante espesa en función de tu tipo de piel. Debes hidratarte tanto por la mañana como antes de acostarte. También puedes optar por diferentes texturas para el día y la noche.

Protector solar: El protector solar no es un paso adicional sino una necesidad. Es importante que para el bienestar de tu piel a largo plazo no te saltes la protección solar, ya que no sólo previene tu piel de los dañinos rayos solares sino que también retrasa las arrugas, el envejecimiento prematuro y las manchas oscuras.

Rutina avanzada

Además de los pasos básicos anteriores, puedes añadir un sérum y una crema de ojos para llevar tu rutina de cuidado de la piel al siguiente nivel.

Sérums: Los sérums son esencialmente un producto para el cuidado de la piel hecho de ingredientes activos cuya consistencia líquida y ligera y su composición molecular más pequeña permiten una rápida absorción y nutren tu piel.
Los sérums son ideales para problemas específicos como el acné, la piel seca, la luminosidad y las arrugas. Los sérums deben utilizarse antes de las cremas hidratantes, directamente sobre la piel limpia y tonificada, idealmente tanto de día como de noche. 

Crema de ojos: La zona del contorno de los ojos es más fina y delicada que el resto del rostro, por lo que es la primera en presentar sequedad y arrugas, y en mostrar signos de fatiga y envejecimiento. Las cremas para el contorno de ojos están formuladas específicamente para la delicada piel del contorno de ojos, por lo que suelen ser más espesas. Contienen más aceite que una loción facial normal, y tienen muchos ingredientes activos dirigidos a los problemas que vemos alrededor de los ojos. Hay que tener en cuenta algunas cosas a la hora de aplicar la crema para el contorno de ojos, en primer lugar si se debe aplicar una crema para el contorno de ojos antes o después de una crema hidratante. Por lo general, la regla general del cuidado de la piel es que si la textura o la consistencia es más espesa, debe aplicarse después de los productos de cuidado de la piel más ligeros. Por lo tanto, si la crema para el contorno de ojos es espesa, aplícala después de la crema hidratante y, si es ligera, justo después del sérum.